
Aunque más mujeres acceden a la educación superior, su presencia se diluye en la investigación científica. Expertos de la UNAM y organismos internacionales llaman a pasar de la reflexión a la acción con políticas concretas.
En el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, que se conmemora cada 11 de febrero, especialistas y organismos internacionales coinciden en un diagnóstico preocupante: si bien la participación femenina en la ciencia ha aumentado, el ritmo es demasiado lento y las brechas estructurales persisten, especialmente en los niveles más altos de la carrera académica y en áreas estratégicas como la inteligencia artificial, la física o la ingeniería.
De acuerdo con María Soledad Funes, coordinadora de la Investigación Científica de la UNAM, y Arturo Menchaca, investigador emérito del Instituto de Física, el problema no es solo de equidad, sino de calidad y pertinencia de la ciencia misma. “Cerrar la brecha de género es importante no solo para la justicia social, sino también para el impacto y la innovación”, señalan.
Cifras que evidencian la desigualdad
A nivel mundial, las mujeres representan apenas el 30% de las personas dedicadas a la investigación científica, según datos de la UNESCO. En contraste, el 46% de las mujeres cursan licenciaturas, frente al 40% de los hombres, pero solo el 35% de ellas se gradúa en carreras de ciencia.
La llamada “tubería con fugas” se acentúa en la carrera investigadora, una de cada tres científicas en el mundo logra mantenerse en el sistema. En la UNAM, por ejemplo, el Instituto de Física apenas alcanza un 20% de mujeres entre su personal académico, mientras que en el Instituto de Ciencias Nucleares la cifra es del 30%.
El fenómeno no es nuevo, pero sigue sin resolverse. Durante el homenaje “Cartas a Alejandra”, en memoria de Alejandra Jáidar Matalobos, la primera mujer titulada en Física en la Facultad de Ciencias de la UNAM, el director del Instituto de Física, Manuel Torres Labansat, recordó que “si hoy tenemos solo 20% de mujeres, imaginemos lo que enfrentó Alejandra en su época”.

Educación superior: avances con matices
Aunque la población estudiantil de la UNAM está equilibrada (50.7% mujeres, 49.3% hombres) , la distribución por áreas de conocimiento revela una marcada segregación horizontal. En Ingeniería mecánica y eléctrica, hay apenas 9 mujeres por cada 100 estudiantes. En los posgrados de físico matemáticas, la proporción es de 30 mujeres por cada 100 hombres.
En el extremo opuesto, en carreras no científicas como Pedagogía, hay 480 mujeres por cada 100 hombres, lo que evidencia la persistencia de estereotipos de género en la elección de trayectorias profesionales.
Ciencia con perspectiva de género: una agenda impostergable
Proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2015, el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia busca visibilizar estas desigualdades y promover soluciones. Este 2026, el lema elegido por la UNESCO es “De la visión al impacto: Redefiniendo STEM cerrando la brecha de género”.
Para la institución, la igualdad de género no es un tema secundario, sino una prioridad global. La baja representación femenina en la investigación limita la diversidad de enfoques, reduce la creatividad científica y deja fuera problemáticas que afectan desproporcionadamente a las mujeres.
“Necesitamos más científicas, pero también una ciencia distinta”, advierten los especialistas. En un mundo cada vez más dependiente de la tecnología y la innovación, excluir a la mitad de la población del conocimiento científico no solo es injusto: es ineficiente.
El 11 de febrero no es solo una fecha para conmemorar, sino para actuar. En Fundación Valle La Paz nos mueve la necesidad de cerrar la brecha y contribuir al impulso de la participación de las niñas y adolescentes en el campo científico, para ello impulsamos laboratorios STEM que animan el aprendizaje práctico e inspiran a las nuevas generaciones a encontrar en la ciencia un ámbito de desarrollo profesional.